Entiendo bien a esos grandes poetas,
a esos que emigraron en años de postguerra,
a esos que añoraban, paisaje y panderetas,
a ese que aún fuera, a su buena Tierra se aferra.
Más duro sería en tiempos de la guerra,
pasando hambre, miseria y grandes penas,
abandonar lo que conoces, ¡abandonar tu tierra!
Duro siempre fue decir adiós, a la sangre de tus venas.
II
¿Cómo huele Galicia? Quizás buen gallego, no lo sepas...
tiene un aroma El Norte, distinto al de las Mesetas,
una mezcla es su olor, de Frescor y de Pureza,
muy simple la respuesta, se debe a su Naturaleza.
III
con su belleza indiscutible y su bravura al viento.
¿Quién observándola no sintió una de sus gotas?
¿Quién observándola no sintió temor y falta de aliento?
Tan bella es, como cruel y poderosa,
tantas alegrías da, como tantas muertes se lleva.
¡A ti te suplico! Mi virgencita Gloriosa
Cuida mucho a esos hombres que viven de ella.
IV
El campo, ¿qué decir de él? Verde oscuro....
Verde si, porque verde es el campo, el monte....
verdes también las praderas, aroma puro
el que desprende, tanto la tierra como su gente.
Gentes labriegas, tan famosas y buenas
que viven aún del campo, de sus frutos y ganado,
a ellos, despreciamos llamándoles ¡aldeanos!
mas sin ellos ¿qué haríamos? Te lo has preguntado,
¿sin la carne del ganado que se alimenta en sus campos?
¿sin los frutos que riegan y abonan con grado?
¿y sin la leche de esas vacas, que piden ser ordeñadas?
PARA TI ESTE VERSO, MI QUERIDO Y BUEN LABRIEGO.

