Comencé este Blog hace siete años. Mucho ha cambiado desde aquella, apenas conocía el mundo de Internet y ahora vivo de él, pero al grano.
Acababa de llegar a Málaga, estaba recién casada, todo era nuevo para mí, estaba ilusionada y muerta de miedo, ¡vivía en una ciudad!, bullicio, tráfico, gente variopinta y una ciudad ¡enorme! Insisto con la palabra enorme porque para mí Málaga era un laberinto de calles iguales, direcciones prohibidas, rotondas, que morriña siento ahora de aquella época en la que muerta de miedo y conduciendo a mi fiel Margarito, me perdía entre el tráfico y no sabía volver a mi casa. Cuántas veces he preguntado a la gente que siempre amable, me intentaba explicar como volver a mi rotonda del Puerto (la de Huelin) única referencia para poder volver a mi Barrio (La paz).
Reconozco que no fue tan fácil adaptarme a mi nueva vida en Málaga, lloré muchas lagrimas y siempre culpaba a esta bonita Ciudad de mis males, a la gente, que no me entendía cuando pedía unas - costilletas - en la carnicería o cuando me quejaba de que todos los barrios eran iguales, me quejaba por tristeza, porque me sentía sola, me faltaba mi gente.
Pasaban los meses, marzo, abril, mayo y siempre amanecía el cielo azul, la gente te daba los buenos días alegremente en el portal, en la cafetería, en el trabajo, la Ciudad se iba haciendo cada vez más pequeña y más, más bonita, las caravanas menos pesadas (aquí exagero), por lo menos cuando iba hacía el Rincón por la Costa y yo, por raro que parezca, me iba adaptando a marchas forzadas.
Hoy sigo en Málaga y soy feliz, conocí gente maravillosa, tengo grandes amigos aquí y sé que si algún día me voy aunque vuelva con mi gente, sentiré por Málaga lo mismo que describo en las anteriores entradas.
