lunes, 18 de octubre de 2010

Abandono

Dios mio!!!!
Comencé este Blog hace siete años. Mucho ha cambiado desde aquella, apenas conocía el mundo de Internet y ahora vivo de él, pero al grano.
Acababa de llegar a Málaga, estaba recién casada, todo era nuevo para mí, estaba ilusionada y muerta de miedo, ¡vivía en una ciudad!, bullicio, tráfico, gente variopinta y una ciudad ¡enorme! Insisto con la palabra enorme porque para mí Málaga era un laberinto de calles iguales, direcciones prohibidas, rotondas, que morriña siento ahora de aquella época en la que muerta de miedo y conduciendo a mi fiel Margarito, me perdía entre el tráfico y no sabía volver a mi casa. Cuántas veces he preguntado a la gente que siempre amable, me intentaba explicar como volver a mi rotonda del Puerto (la de Huelin) única referencia para poder volver a mi Barrio (La paz).
Reconozco que no fue tan fácil adaptarme a mi nueva vida en Málaga, lloré muchas lagrimas y siempre culpaba a esta bonita Ciudad de mis males, a la gente, que no me entendía cuando pedía unas - costilletas - en la carnicería o cuando me quejaba de que todos los barrios eran iguales, me quejaba por tristeza, porque me sentía sola, me faltaba mi gente.
Pasaban los meses, marzo, abril, mayo y siempre amanecía el cielo azul, la gente te daba los buenos días alegremente en el portal, en la cafetería, en el trabajo, la Ciudad se iba haciendo cada vez más pequeña y más, más bonita, las caravanas menos pesadas (aquí exagero), por lo menos cuando iba hacía el Rincón por la Costa y yo, por raro que parezca, me iba adaptando a marchas forzadas.
Hoy sigo en Málaga y soy feliz, conocí gente maravillosa, tengo grandes amigos aquí y sé que si algún día me voy aunque vuelva con mi gente, sentiré por Málaga lo mismo que describo en las anteriores entradas.

lunes, 25 de mayo de 2009

POESIA A MI TIERRA


Entiendo bien a esos grandes poetas,

a esos que emigraron en años de postguerra,

a esos que añoraban, paisaje y panderetas,

a ese que aún fuera, a su buena Tierra se aferra.

Más duro sería en tiempos de la guerra,

pasando hambre, miseria y grandes penas,

abandonar lo que conoces, ¡abandonar tu tierra!

Duro siempre fue decir adiós, a la sangre de tus venas.

II

¿Cómo huele Galicia? Quizás buen gallego, no lo sepas...

tiene un aroma El Norte, distinto al de las Mesetas,

una mezcla es su olor, de Frescor y de Pureza,

muy simple la respuesta, se debe a su Naturaleza.

III

La Costa, con sus grandes olas y gaviotas,

con su belleza indiscutible y su bravura al viento.

¿Quién observándola no sintió una de sus gotas?

¿Quién observándola no sintió temor y falta de aliento?

Tan bella es, como cruel y poderosa,

tantas alegrías da, como tantas muertes se lleva.

¡A ti te suplico! Mi virgencita Gloriosa

Cuida mucho a esos hombres que viven de ella.

IV

El campo, ¿qué decir de él? Verde oscuro....

Verde si, porque verde es el campo, el monte....

verdes también las praderas, aroma puro

el que desprende, tanto la tierra como su gente.

Gentes labriegas, tan famosas y buenas

que viven aún del campo, de sus frutos y ganado,

a ellos, despreciamos llamándoles ¡aldeanos!

mas sin ellos ¿qué haríamos? Te lo has preguntado,

¿sin la carne del ganado que se alimenta en sus campos?

¿sin los frutos que riegan y abonan con grado?

¿y sin la leche de esas vacas, que piden ser ordeñadas?

PARA TI ESTE VERSO, MI QUERIDO Y BUEN LABRIEGO.

 

Presentación

Me llamó Belén Fdz. Vilar, tengo 34 años y soy Gallega, nunca fui una persona Nacionalista, simplemente era Gallega y punto, pero todo cambio a raíz de mi cambio de domicilio.
Nací en Mugardos un pueblo precioso a orillas de la ría de Ferrol (véase fotografía de la ría de Ferrol y al fondo Mugardos), viví mi infancia a caballo entre Mugardos y Maniños, pueblos costeros de gente labriega y marinera. Mis antepasados tanto maternos como paternos no eran marineros, vivían en la Galicia profunda, esa en la que se vive plenamente del campo, trabajando todas las familias para un único y rico terrateniente por cuatro pesetas. Esa en la que la sangre celta, aún esta tan arraigada como el primer día… Siempre recordaré a mi abuela paterna ahuyentando las Pegas, una especie de cuervo blanco y negro con un gruñido muy feo, que según ella, era ave de mal agüero.
¿Cómo no me voy a sentir Gallega? si desde mi niñez, oí cuentos de meigas, ánimas en pena y mil supersticiones mas que iré detallando poco a poco en este Blog.
Pero cuando realmente sentí todas esas tradiciones en mi alma, cuando realmente sentí a Galicia mía, cuando realmente la eche de menos al igual que a mi gente, fue cuando por trabajo me tuve que mudar a la otra punta de España. Vivo en Málaga desde hace siete años, y desde el primer mes sentí morriña. He escrito una poesía a Galicia desde el fondo de mi corazón, aunque no he estudiado periodismo, ni nadie me ha enseñado a escribir, espero que sea del agrado de quien la quiera leer, y perdonad todas las faltas de gramática, que podáis encontrar.